AVES DE ARCILLA Y SOL

Como si de terrones de arcilla se tratasen, bajo el calor abrasador del mediodía en la estepa cerealista, agazapadas entre los surcos del paso del arado de los tractores, localizamos a unas aves de aspecto compacto de plumajes miméticos. Son las denominadas Ortegas (Pterocles orientalis), que en algunas zonas reciben los nombres vernáculos de cortezas o churras, y que gracias a su llamativo reclamo hemos podido encontrar entre un cuadro monocromo de tierra en barbecho.

Macho de Ortega (Pterocles orientalis) en un barbecho.

 

Dos machos y una hembra en vuelo.

Dos hembras de Ortega camufladas en un barbecho.

Más escasas en nuestras latitudes castellano leonesas, prácticamente reducidas a unas pocas decenas, las preciosas Gangas ibéricas (Pterocles alchata) de plumajes crípticos pero mucho más coloridas que las ortegas, nos deleitan con la llegada a una pequeña balsa de agua dónde podemos observarlas beber agua, siempre atentas y desconfiadas, y observamos una de las adaptaciones evolutivas más impresionantes de estas aves. Empapan sus plumas ventrales para transportar el agua necesaria para los polluelos que aguantan bajo la escasa sombra de los surcos de la tierra.

Pareja de Gangas ibéricas bebiendo.

 

Sin duda una belleza de aves, que como bien ha denominado mi amigo José Alfredo Hernández, en su completo blog Zamora Biodiversa, son las indiscutibles Joyas aladas de la estepa  . Os recomiendo que visitéis su blog para conocer más sobre estas especies, que nos fascinan y maravillan a ambos por su dificultad de observación, por sus fugaces y potentes vuelos y por supuesto su belleza y escasez en nuestras latitudes. 

Macho (izda de la fotografía) y hembra (dcha de la fotografía) de Ganga ibérica.

Como último apunte, a fin de no repetirnos sobre la belleza y la biología de estas aves, me gustaría añadir la distribución de ambas especies en la provincia salmantina, para así aportar un dato más a la distribución en esta zona de la comunidad castellano-leonesa, junto a las poblaciones en la provincia zamorana, que José Alfredo resume en la anterior entrada de su blog.

En la provincia de Salamanca, ambas especies son menos numerosas que en su provincia vecina, si bien ocurre de manera similar, pues la Ortega está más extendida y es más numerosa que la Ganga Ibérica, unas 200-300 parejas (si bien los datos existentes son escasos) y probablemente sean más escasas en la actualidad, precisando estudios más actualizados.

Para la Ganga ibérica, es posiblemente la especie esteparia menos estudiada de la provincia, y su población y distribución es mucho más escasa y localizada. Su distribución ocupa únicamente la zona nordeste de  las comarcas de Peñaranda de Bracamonte y La Armuña, y ocasionalmente alguna otra cuadrícula de la comarca de Alba, estimándose en los últimos estudios publicados una población máxima de 50-75 parejas y una mínima de 15-25 parejas (según autores), que seguramente (a falta de nuevos estudios) dista mucho de la realidad en la actualidad de esta especie, pues en la última década apenas se tienen registros conocidos de la especie en estas comarcas, pasando a desaparecer como reproductora en pocos años, si no ha sucedido ya, en los campos salmantinos.

Dos especies para las que no corren buenos tiempos en nuestras provincias zamorana y salmantina, debido a la intensificación y mecanización de la agricultura, la puesta en marcha de ambiciosos proyectos de transformación en regadío que destruyen los últimos barbechos viejos, pastizales y eriales usados por estas especies. 

 

Macho de Ganga ibérica.

 

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